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20 Jul 2026

El entrenamiento nórdico no solo previene lesiones: también puede mejorar la fuerza explosiva

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Artículo práctico

Entrenamiento

Leer y aplicar

Durante años, el ejercicio nórdico se ha utilizado principalmente como una herramienta de prevención de lesiones de isquiotibiales en fútbol. Sin embargo, la evidencia analizada en este estudio sugiere que su papel puede ir mucho más allá: también puede mejorar variables clave de la fuerza explosiva.

La creencia instalada

En muchos programas de preparación física, el ejercicio nórdico aparece como un complemento preventivo. Se incluye para reducir el riesgo de lesión de isquiotibiales, especialmente en deportes como el fútbol, donde las aceleraciones y desaceleraciones son constantes.

Pero rara vez se le atribuye un efecto directo sobre el rendimiento explosivo.

Qué dice la evidencia

El estudio analizó a futbolistas jóvenes que realizaron un protocolo de entrenamiento nórdico durante 7 semanas. Los resultados mostraron mejoras en variables relacionadas con la fuerza explosiva, especialmente en la velocidad de despegue en diferentes tipos de salto.

Además, se observaron mejoras en la altura de salto, el tiempo de vuelo y el ángulo de reclutamiento motor, lo que sugiere una mayor eficiencia excéntrica de los isquiotibiales.

Por qué ocurre

Los isquiotibiales no solo actúan como músculos estabilizadores o preventivos. También participan en la producción y transmisión de fuerza durante acciones explosivas como sprints, saltos y cambios de dirección.

El entrenamiento nórdico, al enfatizar la contracción excéntrica, puede mejorar la capacidad de estos músculos para generar fuerza de forma más rápida y controlada.

Cómo aplicarlo en la práctica

Si eres entrenador o preparador físico, puedes integrar el ejercicio nórdico como una herramienta de rendimiento, no solo de prevención.

Una aplicación sencilla sería:

Realizar 2 sesiones semanales.

Incluir 2-3 series de 4-6 repeticiones controladas.

Evaluar el CMJ o el Drop Jump antes y después de un bloque de 7 semanas.

La clave no es hacer más nórdicos, sino utilizarlos con un objetivo claro: mejorar la capacidad del deportista para aplicar fuerza rápidamente.

Si quieres una plantilla para registrar tus sesiones y evaluar la evolución de la fuerza explosiva, la tienes disponible en FitificaFD.