Formato
Artículo práctico
Enfoque
Entrenamiento
Uso ideal
Leer y aplicar
La creencia instalada
En muchos programas de preparación física, el ejercicio nórdico aparece como un complemento preventivo. Se incluye para reducir el riesgo de lesión de isquiotibiales, especialmente en deportes como el fútbol, donde las aceleraciones y desaceleraciones son constantes.
Pero rara vez se le atribuye un efecto directo sobre el rendimiento explosivo.
Qué dice la evidencia
El estudio analizó a futbolistas jóvenes que realizaron un protocolo de entrenamiento nórdico durante 7 semanas. Los resultados mostraron mejoras en variables relacionadas con la fuerza explosiva, especialmente en la velocidad de despegue en diferentes tipos de salto.
Además, se observaron mejoras en la altura de salto, el tiempo de vuelo y el ángulo de reclutamiento motor, lo que sugiere una mayor eficiencia excéntrica de los isquiotibiales.
Por qué ocurre
Los isquiotibiales no solo actúan como músculos estabilizadores o preventivos. También participan en la producción y transmisión de fuerza durante acciones explosivas como sprints, saltos y cambios de dirección.
El entrenamiento nórdico, al enfatizar la contracción excéntrica, puede mejorar la capacidad de estos músculos para generar fuerza de forma más rápida y controlada.
Cómo aplicarlo en la práctica
Si eres entrenador o preparador físico, puedes integrar el ejercicio nórdico como una herramienta de rendimiento, no solo de prevención.
Una aplicación sencilla sería:
Realizar 2 sesiones semanales.
Incluir 2-3 series de 4-6 repeticiones controladas.
Evaluar el CMJ o el Drop Jump antes y después de un bloque de 7 semanas.
La clave no es hacer más nórdicos, sino utilizarlos con un objetivo claro: mejorar la capacidad del deportista para aplicar fuerza rápidamente.
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